viernes, 26 de febrero de 2010

Un año de creación e investigación escénica

Con “...en los ojos tenía escondidas dos cabezas de pescados verdes” se cierra el primer ciclo de Laboratorios impulsados desde el CCE/G y llevados adelante por colectivos y compañías teatrales guatemaltecas que, junto a profesionales del teatro y otras disciplinas, crearon tres propuestas escénicas contemporáneas que con el necesario aderezo de risas, impactos, debates, aplausos y polémicas llegaron con fuerza y entusiasmo al público guatemalteco (y llegarán, con las recientes invitaciones a Festivales Internacionales, a otros países de la región).

Creemos que el primero de los alcances —e incompleto “resarcimiento histórico”— ha sido el de apoyar a compañías teatrales que han sostenido al teatro guatemalteco de una manera que en otras latitudes se consideraría heroica, y fortalecer su formación a través del encuentro con profesionales teatrales guatemaltecos y de otros países. Y hablamos de todos los talleres que compartimos, y especialmente de la visita de Angélica Liddell, que nos pegó un fuerte golpe que nos cuestionó hasta los cimientos (y creemos que a ella también, por eso valió la pena).

Consideramos que uno de los valores de estos Laboratorios fue el de partir de las necesidades —ése por qué hacemos teatro— de estas compañías que tuvieron el valor de involucrarse en un trabajo interdisciplinar que favoreció nuevos caminos estéticos para un teatro que aspiró a ser nacional y contemporáneo; abriendo puertas y grietas en la propia creación y transitando caminos no exentos de riesgos y tal vez de caídas. Pero sin riesgos ni caídas no hay teatro vivo.

Y nos alegra saber que estos procesos se realizaron en contra de los vicios teatrales que hay en todo el mundo, que son la autocomplacencia y el paternalismo. Porque todos los trabajos partieron de un cuestionamiento de las propias premisas estéticas e ideológicas, con la autocrítica como primer caballo de batalla. Y esto se llevó adelante por las propias compañías, que se animaron a un encuentro, no exento de conflictos —y, como bien sabemos, sin conflicto no hay teatro— con artistas y profesionales de otras disciplinas. Y por eso valoramos tanto la labor y el pensamiento crítico de Isabel Ruiz, La Torana, Moisés Barrios, Renato Masselli, Armando Pineda y nuestro constructor —literal— de propuestas estéticas, Josué Sotomayor. Y a nivel de contenidos debemos recordar la incansable labor de la socióloga (y ya casi teatrera) Silvia Trujillo, que nos recordó que la realidad es siempre más compleja de lo que creemos. Fueron procesos de mucho esfuerzo, con sus discusiones y tormentas, pero donde siempre prevaleció una premisa: dejar el cuerpo y el corazón en el escenario.

Hay que nombrar a las tres compañías seleccionadas, Tras Bastidores, creadora de “Las Profanas”, con dirección de Luis Carlos Pineda; Andamio Teatro Raro, creadora de “El Convite”, y Kaji’ Toj’, creadora de “...en los ojos tenía escondidas dos cabezas de pescados verdes”, con la dirección de Fernando Umaña (primer combatiente de los vicios del actor teatral). Y dejar algunas preguntas que quedaron botando por ahí: ¿Era “Las Profanas” una obra feminista? ¿”El Convite” era un panfleto? ¿A quién se le ocurrió ese título tan largo de los ojos y no sé qué cosa verde? De verdad, gracias a los tres grupos y a todos los profesionales que hicieron que estas obras se pusieran en pie y se celebraran luego en “El Olvido”.

No quisiera dejar de destacar el trabajo de los participantes de los talleres del Centro de Artes Escénicas, que están desarrollando “En el punto”, obra que parte de sus experiencias de vida en los barrios de El Limón y el Mezquital, esos barrios que algunos definen como marginales, por desconocer la vida —y el arte— que habita allí.

Agradecer también a todo el equipo de gestión cultural, con mención honorífica a Laura Luja, por su paciencia infinita en las semanas previas al estreno. Y queríamos agradecer especialmente a Jorge Castrillón —y en este “queríamos” incluimos a todas los profesionales del teatro que participaron en los Laboratorios y talleres—, verdadero impulsor de esta área de Artes Escénicas del CCE/G.

En el 2010 seguiremos con el estreno del Premio Nueva Dramaturgia, ganado por “Sentado en un árbol caído”, de Emanuel Loarca, y convocando a su segunda edición, y con la creación del IV Laboratorio de Creación Escénica, que será dirigido por Kazia Orantes, abriéndonos a la danza, esa parte indispensable de las artes escénicas que dejamos un tanto de lado en nuestro primer año. A esto sumaremos dos ayudas para compañías del interior del país, favoreciendo uno de los objetivos del CCE/G: la descentralización cultural. Seguiremos con la formación —nacional e internacional— y la visita de compañías españolas (recordar y agradecer espectáculos como el de David Espinosa) y la invitación de directoras y directores de España y Latinoamérica.

Y que el teatro siga diciendo lo suyo.



Para más información sobre los laboratorios: www.cceguatemala.com/ae_laboratorio.php


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lunes, 4 de enero de 2010

CulturaversusCultura II

CulturaversusCultura II

Taller de investigación y creación contemporánea

A cargo de Marivi Véliz

Este nuevo programa de culturaversuscultura se propone fijar líneas temáticas a desarrollar de acuerdo con los intereses de los integrantes del curso, pero para ser desarrolladas dentro de una dinámica colectiva. Lo importante será poner en marcha a partir de la investigación-creación un proceso de acción comunicativa experimental que busque integrar a nuevos públicos en espacios de confrontación y diálogo. Los participantes trabajaran en disímiles líneas de investigación para alcanzar un resultado, que en principio puede ser considerado como obra, más allá de su técnica, lenguaje o formato de realización. Idealmente, se trabajará en función de retomar el espacio público o emplazamientos tradicionalmente no artísticos, y/o cualquier combinación estratégica. El programa tiene como fin producir una exposición o evento artístico en conjunto, aunque el proceso no excluye la producción de obras de autor o más específicas. Esta actividad final quedará documentada a través de un catálogo.

La convocatoria está abierta a un público amplio, atraído por las posibilidades de experimentación que se puedan dar en el contexto del arte, pero serán elegidas como máximo 25 plazas. No es un requerimiento tener experiencia previa en el campo del arte. Los interesados deben hacer llegar su solicitud al Centro Cultural de España Vía 5 1- 23. Zona 4/4 grados norte. Ciudad de Guatemala, o al correo electrónico formación@ccespana.com.gt, antes del 30 de enero del 2010. En cualquiera de los casos deben indicar en el asunto: Solicitud culturaversuscultura. Los seleccionados serán notificados vía e-mail y además aparecerá una lista con sus nombres en la página web del Centro Cultural de España.

La solicitud deberá contener un resumen de currículum (300 palabras máximo) y un resumen de los intereses de investigación, creación o trabajo (500 palabras máximo). A partir del perfil de los estudiantes seleccionados se hará una estructura general, que funcionará a modo de programa, y que combinará aspectos teóricos y prácticos. La metodología a seguir es de investigación-acción. El taller supondrá un tiempo de dedicación previa a cada encuentro. Se desarrollará en aproximadamente 19 sesiones, de tres horas cada una, del 13 de febrero a 26 de junio de 2010, un encuentro semanal, los sábados de las 10.00 a las 13 horas.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cuestiones Críticas

Esta columna de Arturo Monterroso fue publicada en El Periódico de Guatemala el día 8 de noviembre. Como ganador de la convocatoria literaria Brevísimos Dinosaurios, Monterroso viajó a Rosario para participar en el II Congreso Internacional Cuestiones Críticas.

Solíamos observar los pájaros, ahora observamos el tiempo”.

Margaret Atwood

Llego a Rosario a las tres y media de la madrugada. Las calles están húmedas y desiertas, los parques vacíos y las casas a oscuras. Un viento fresco sopla desde el Paraná. En el hotel me tiendo sobre la cama, trato de dormir pero no puedo. Llevo unas veinte horas despierto y he estado viajando desde las seis de la mañana. En Ezeiza, uno de los aeropuertos de Buenos Aires, tomé un autobús que me trajo a esta ciudad, atravesando campos interminables apenas adivinados en la oscuridad. Vengo a participar en el II Congreso Internacional Cuestiones críticas, un congreso de críticos y escritores auspiciado, entre otras organizaciones, por el Centro Cultural Parque de España y la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Despierto tarde, voy a comer algo y a caminar un rato. Luego reviso el programa. El congreso incluye ponencias atractivas y la ciudad, como descubriré en los días siguientes, es agradable y cálida. Hay muchos árboles, parques que lo sorprenden a uno a la vuelta de la esquina y largas calles para caminar. Las librerías ofrecen un remanso de tranquilidad para hojear libros o tomarse un café mientras la prisa continúa afuera. “Solíamos observar los pájaros, ahora observamos el tiempo —dice Margaret Atwood en un libro de poemas que abro al azar—. Hubo un día en que no nos importaba. Teníamos paraguas, teníamos hogares. Pero mientras mirábamos a otro lado, a las guerras, a otros divertimentos, el tiempo se arrastraba detrás de nosotros como una serpiente, un asesino o una pantera, y luego se escapaba”.

La Facultad de Humanidades de la UNR, donde se realiza el congreso, funciona en un edificio antiguo que parece estar a punto de caerse en pedazos. El mobiliario parece rescatado de los restos de una guerra y los salones tienen el aire que queda después de una larga reunión contestataria. Llego temprano el primer día pero la gente que organiza la acreditación de expositores aún está preparando sus papeles. Así que me pongo a conversar con Daniel Bagnat, que ha venido de la universidad de Comahue, esa extensa región que queda al norte de la Patagonia. Yo no tengo idea de lo que se escribe en esa parte del mundo y él tiene muy pocas referencias de Guatemala. Así que la conversación resulta provechosa. Luego doy una vuelta por el edificio, cargado de grafiti, como si de pronto me encontrara en la Universidad de San Carlos de los años setenta. A partir de hoy hablarán aquí unos 250 expositores que presentarán diversas ponencias, la mayoría centradas en la literatura argentina. A lo largo de la mañana el calor y la humedad se incrementan mientras la gente va y viene por las escaleras y los pasillos. El primer panel, que trata sobre la obra de Juan José Saer, resulta muy interesante, sobre todo la exposición de Nora Catelli, de la Universidad de Barcelona. Saer es un escritor fundamental en la literatura Argentina ajena al boom, y es considerado uno de los más grandes narradores contemporáneos, aunque reconocido tardíamente.

Más tarde voy a escuchar los trabajos de varios académicos en una mesa cuya discusión se titula: “Relecturas de Borges”. Se trata de una visión que toma distancia, que trata de ver su obra desde una perspectiva actual. Y crítica. Me pierdo la exposición de un profesor chileno para ir a la mesa donde se discute sobre los libros de Saer y César Aira. Se trata de “Variaciones sobre el realismo”. Luego participo en el grupo que discute sobre Clarice Lispector, una escritora cuya compleja visión de la vida interior me ha interesado siempre. Las ponencias utilizan un lenguaje académico pertinente, como es de esperarse, pero a ratos eso dificulta la comprensión al vuelo, sobre todo porque cada ponente tiene apenas 20 minutos para leer una buena cantidad de páginas. Y muchos atropellan las palabras. Además, el calor y la humedad van en aumento. Ya hay más de 30 grados centígrados y la gente se abanica con cuadernos y libretas de apuntes. Decido caminar un rato, volver a la librería, tomar una botella de agua. Es ya la media tarde y las calles están llenas de gente. (Continuará)

Guatemala, 6 de noviembre de 2009


viernes, 20 de noviembre de 2009

¡Prohibido no tocar!


Hasta el 17 de diciembre el CCE ofrece los cursos de vacaciones para niños y jóvenes ¡Prohibido no tocar!

La participación es gratuita e incluye la refra y los materiales... esta semana tuvimos un taller de títeres. Los interesados nos pueden escribir a: formacion@ccespana.com.gt









viernes, 30 de octubre de 2009

LITERATURA DESTILADA



Imagen de portada: cortesía de Alberto Rodríguez y Erick Menchú


El pasado miércoles 28 de octubre presentamos la colección de microficciones "Brevísimos Dinosaurios".

El libro, resultado de la convocatoria literaria homónima lanzada este año por el CCE, reúne 19 autores, 25 relatos que en tan sólo 1906 palabras nos ayudan a brindar nuestro particular homenaje al arte de contar más con menos.

Los libros están disponibles de forma gratuita en el CCE.

Aquí les dejamos un avance con dos textos de Julio Roberto Barrios y Arturo Monterroso.

Sistema

Mi mujer duerme al lado de los niños. En la tele, dos naves se acoplan en medio de una galaxia con dos soles naranjas. Parece una cópula lenta, cuidadosa. A Jorge, el vecino, lo mataron los extorsionadores. A nosotros nos llamaron diciendo que vendrían hoy por el dinero. Tocan a la puerta. Son los hijos de puta. Me recuesto contra la madera y reparo en mi apartamento inundado por una luz adormecida que mal ilumina las fotografías de mis dos hijos. Tomo un respiro. Abro la puerta y desenfundo el arma. Al final, todos somos polvo de estrellas.

Julio Roberto Barrios


Soy feliz

Exhaustos se dejaron caer sobre las sábanas. Permanecieron un rato en silencio. “¿Qué vas a hacer hoy?”, preguntó él, mirando al cielo raso. “Lo de siempre”, respondió ella, “llevar a la niña al ballet, pasar por el supermercado, servirle la cena a mi marido”. “¿Has pensado en divorciarte?”, inquirió él. “No”, contestó ella, “soy feliz”.

Arturo Monterroso

martes, 6 de octubre de 2009

Rally Foto>30 2009



El rally fotográfico por el Centro Histórico fue todo un éxito... el equipo del Centro Cultural, más conocido como Royal Tenenbaums, hizo un papel más que honroso. Gracias a los integrantes: Mayita Saravia Tenenbaum, Luchi Menéndez Von Cash y Emix Valdés St. Clair

Algunos documentos gráficos de la jornada:


¿Emix Valdés St. Clair a punto de pasar por las manos de un estilista del Capitol?


Luchi Menéndez Von Cash escenificando unas de las actividades sociales que la hacen más dichosa: las bodas.



Mayita Saravia Tenenbaum montada en una moto policial...
junto al policía, que si no la foto no puntuaba.


Von Cash, el terror de las palomas del Parque Central.



St. Clair, quién te ha visto y quién te ve....





domingo, 4 de octubre de 2009

Técnicamente, tenemos un problema (Houston)

Cuando concebí “Pintoresco” como exposición del Centro Cultural de España para Foto>30 me di cuenta de las implicaciones de mostrar pintura en el marco de un festival de foto. Pensé que era un “riesgo” previsible —así, entre comillas— en función de un gremio que tiene buenas y justas razones para ser celoso de su arte y su técnica. Así que desde el principio esperaba que hubiera comentarios, interrogantes, aprobaciones y desaprobaciones, lo cual, después de los comentarios verbales que surgieron, unas veces en voz baja y otras en voz ALTA, se produjo por escrito públicamente en el Azar cultural//fotografía (Edición especial no.3, septiembre 2009), en particular me refiero al comentario en la columna del editor de dicha publicación titulada “Juez y parte”.

Ahora bien, para hablar de la relación entre pintura y fotografía no tendría mucho sentido excluir a la primera. Pero esto, que es una de las varias explicaciones obvias (o “justificaciones innecesarias”, si se quiere) es además una discusión que, precisamente por obvia y elemental, es ajena a mis intereses intelectuales y laborales vigentes. En cambio, me parece más productivo abordar un tema que, ése sí, ocupa mi atención desde hace algún tiempo: la técnica artística, sus problemas y sus consecuencias.

Parece que el oficio, la técnica como conjunto de protocolos (y subrayo la palabra protocolos) sigue siendo, en muchos ámbitos, la referencia clave de la producción artística y para muchos es un crimen cuestionarla, alterarla y desafiarla. En otras palabras, persiste aquí una idea de la separación o divorcio técnico entre las artes, vinculado a una concepción decimonónica de la práctica artística. Recordemos que las vanguardias del siglo XX, empezando por el Dadaísmo, se encargaron de socavar poco a poco los pilares de aquella separación ingenua que hoy se antoja próxima a la ortodoxia, o cuando menos a la incoherencia conceptual, la arbitrariedad y la falta de imaginación. Es desde entonces que la cuestión técnica —no como falta de oficio ni de herramientas técnicas para concretar una idea, sino como elemento “exclusivo” de juicio en el arte— va perdiendo relevancia y autoridad, a favor de lecturas y registros más abiertos, unos centrados en el discurso del creador, otros en la fruición activa, etc. Tanto es así que hoy más que nunca la reducción y subordinación de la creación y producción artística a los espacios técnicos se antoja limitante y represiva, y en un mundo y una época que ofrece tantas posibilidades esto es una verdadera lástima, una pérdida del tiempo. Una última afirmación sobre esto: a partir del Conceptualismo, la técnica pierde importancia, a veces hasta casos extremos como el del anglo-alemán Tino Sehgal, en cuyo trabajo la técnica está completamente ausente. Y aún así, figúrese usted, es hermoso, asombra e interroga con eficacia estética a la vida...

Pero, ¿no es la misma práctica artística un sujeto del arte?, ¿acaso no es importante reflexionar sobre el cómo están hechas las cosas en un medio en el que la forma es (sobre) determinante?. Y por otra parte, ¿cómo superar el momento actual, como “progresar”, incluso “técnicamente”, si no nos atrevemos, por lo menos, a desafiar o por lo menos a aproximarnos a las fronteras?

En una era en la que la atención se desplazó del universo de las formas propiamente dichas al de las ideas, es importante reflexionar incesantemente sobre la relación entre ambas. El asunto de si una obra se enmarca en un ámbito o en otro me parece poco relevante, y menos aún el afán inútil de definir los límites entre una cosa y la otra, sobre todo cuando se apela por principio a la “no-pertinencia per se”, y no a los motivos de su impertinencia.

Lo adecuado de una obra, me parece, está en su significado y su contexto. En las relaciones que se generan entre las obras (de una muestra en este caso), en los diálogos, en sus posibilidades de enriquecerse mutuamente y complementarse. Si algo es pintura o es fotografía sólo es relevante en función del “mensaje”, y el hecho de incluir una en el espacio de otra (un espacio, además, del todo arbitrario) podría sólo contribuir a la afirmación de la una y de la otra, y de sus relaciones. Además, ¿acaso no es la relación con la pintura parte de —la historia de—­­ la fotografía? Como sugerí en el texto introductorio de la exposición, la fotografía le debe a la pintura muchos de sus enunciados, tantos técnicos como conceptuales, y no revisar estos aspectos en una festival como Foto>30 me sabía, sin más, a una carencia “técnica”.

Por otro lado, la hibridación de las formas, las técnicas y la práctica artística en su conjunto tampoco es algo nuevo (repito: híbrido no significa mal hecho, en función de una u otra categoría, sino superar las categorías, darse a lo nuevo o desconocido). La época presente se caracteriza por lo mestizo, el encuentro, la fusión, lo contaminado, y esto nos ha enseñado que las formas más adecuadas —eficaces, pertinentes— son las que “traducen” mejor la idea que tenemos, no las fórmulas prescritas, las recetas. Yo creo que, precisamente, es en los territorios menos definidos, la ambigüedad, las fronteras, los márgenes, donde radica el mayor potencial creador, la mayor riqueza, el espacio para el asombro y el descubrimiento. Está claro que el de la técnica es un espacio seguro, certero, sin riesgos, en el que sabemos que hay y prevemos fácilmente los resultados. Pero el problema no está en la técnica, sino en su culto desmedido, en su ubicación como referencia absoluta, omnipresente, subordinadora. Y es probable que la historia, incluida la del arte, esté hecha de exitosos fracasos que nos han empujado hacia delante, un poco cada vez más allá de lo previsible...

Emiliano Valdés, curador.

Centro Cultural de España.